This film is a perfect introduction to Jesus through the Gospel of Luke. Jesus constantly surprises and confounds people, from His miraculous birth to His rise from the grave. Follow His life through excerpts from the Book of Luke, all the miracles, the teachings, and the passion.
God creates everything and loves mankind. But mankind disobeys God. God and mankind are separated, but God loves mankind so much, He arranges redemption for mankind. He sends his Son Jesus to be a perfect sacrifice to make amends for us.
Before Jesus arrives, God prepares mankind. Prophets speak of the birth, the life, and the death of Jesus.
Jesus attracts attention. He teaches in parables no one really understands, gives sight to the blind, and helps those who no one sees as worth helping.
He scares the Jewish leaders, they see him as a threat. So they arrange, through Judas the traitor and their Roman oppressors, for the crucifixion of Jesus. They think the matter is settled. But the women who serve Jesus discover an empty tomb. The disciples panic. When Jesus appears, they doubt He's real. But it's what He proclaimed all along: He is their perfect sacrifice, their Savior, victor over death. He ascends to heaven, telling His followers to tell others about Him and His teachings.
¡Qué grande es Dios!
¡Su poder y Su majestad!
Los cielos nos hablan de Su grandeza y nos muestran Su increíble pericia.
Día tras día, noche tras noche nos siguen mostrando quien es Él.
Cuando creó los cielos, también creó la tierra,
formó al hombre con la arcilla del suelo y sopló en su nariz aliento de vida.
El Dios de amor, creó al hombre y a la mujer a Su propia imagen
para que se relacionaran con Él.
Al principio le reverenciaban y honraban.
Vivían en armonía con Él.
Y así fue, hasta que un día Satanás tentó a la mujer a comer del fruto prohibido,
que a su vez dio a comer al hombre.
Con ello, la humanidad se rebeló contra Dios y siguió su propio camino.
Por ese pecado, la humanidad quedó separada de Dios y fue expulsada del huerto del Edén.
Pero Dios seguía amando a la humanidad.
Jamás deseó estar separado de quienes había creado.
Pero ¿cómo podía ser santo y fuente de justicia perfecta a la vez,
si no les juzgaba por su pecado?
En Su Santo Libro, Dios nos revela Su plan para salvar al mundo de Su juicio.
Uno de los primeros en ver este plan fue Abraham.
Abraham era un hombre justo a quien Dios prometió bendecir
y multiplicar su descendencia como la arena del mar, y las estrellas del cielo.
Para probar su obediencia,
Dios le pidió a Abraham que le ofreciera a su hijo en sacrificio.
Abraham confió en Dios y trató de obedecerle.
Pero al levantar el cuchillo para matar a su hijo,
el ángel del Señor le detuvo.
Había visto que Abraham temía a Dios y estaba dispuesto a obedecerle.
Entonces Abraham vio a un carnero trabado por los cuernos en una zarza,
lo tomó y lo sacrificó como ofrenda a Dios.
Y así mostró Dios a Abraham que de momento se tenía que sacrificar a un cordero
u otro animal similar como rescate por el pecado
hasta que Dios ofreciera a la humanidad el sacrificio definitivo.
Ese sacrificio iba a restaurar la relación del hombre con Dios que el pecado había roto.
Las Santas Escrituras nos hablan del que había de venir
y servir de sacrificio definitivo por los pecados del mundo.
Vendría, y al igual que aquel carnero ocupó el lugar del hijo de Abraham,
Él moriría en nuestro lugar por nuestros pecados.
Algunos llaman Mesías a esta persona
que había de venir a reconciliar al mundo con Dios de una vez por todas.
Los profetas habían predicho en detalle
muchas cosas acerca del Mesías cientos de años antes de que apareciera.
El profeta Isaías predijo que Su nacimiento sería milagroso.
Una mujer virgen concebiría a un niño que, en sentido espiritual,
iba a ser llamado Hijo de Dios.
El profeta Miqueas predijo que el Mesías nacería en Belén,
Mientras que el profeta Zacarías predijo Su entrada en Jerusalén sobre un pollino,
Y que iba a ser traicionado por Judas, uno de sus seguidores.
Isaías profetizó lo que el Mesías iba a hacer a su llegada:
“El ungido del Señor predicará las buenas nuevas a los pobres,
consolará a los quebrantados de corazón, liberará a los cautivos
y anunciará que ha llegado el día en que el Señor salva a Su pueblo.”
¿Quién era entonces el Mesías?
En el siglo I hubo un profeta llamado Jesús
y algunos creían que Él era de quien hablaban los profetas.
¿Es eso posible? ¿Se cumplió en su vida todo lo predicho?
¿Fue Jesús más que un profeta?
Esta película está basada en los relatos de testigos presenciales en las Sagradas Escrituras.
Aunque no hay actor digno de representar el papel de Jesús,
así se ha hecho para que podamos comprender la vida de Jesús
y beneficiarnos de ella.
Me parece bien escribirte estimado Teófilo, un ordenado relato de lo ocurrido
Para que conozcas bien la verdad de todo ello.
En los días en que César Augusto era el emperador de Roma,
y Herodes el grande era el rey de Judea,
Dios mandó al Ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret
para visitar a una mujer virgen llamada Maria.
María, no tengas miedo pues has encontrado favor delante de Dios.
Concebirás y tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús.
¿Cómo es posible? Soy virgen.
El Espíritu Santo vendrá sobre ti.
Por lo cual el Niño que va a nacer será llamado hijo del altísimo y su reinado no tendrá fin.
María se fue a un pueblo de Judea para visitar a su prima Elizabeth
que también había concebido de forma milagrosa.
¡Elizabeth!
¡Maria!
¡Prima María!
Bendita tú entre las mujeres,
y bendito el Fruto de tu vientre,
Pues en cuanto he oído tu saludo,
en mi vientre, El pequeño ha saltado de alegría!
Engrandece mi alma al Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador!
Desde ahora me Tendrán por bienaventurada todas las generaciones.
Hombres de Nazaret,
sabe todos que por orden del César Augusto,
debe hacerse un censo de los habitantes de los territorios de Galilea y de Judea.
Todos Tendrán por tanto que ir a empadronarse,
a los pueblos y ciudades en que hayan nacido sus antepasados.
Y María fue a empadronarse a Belén de Judea junto con José su esposo.
Pero no había alojamiento para ellos en Belén
y el único cobijo que pudieron encontrar fue un humilde establo.
Por allí cerca había unos pastores que pasaban la noche al raso cuidando ovejas
y un ángel de Dios se les apareció y la gloria del Señor les envolvió con su luz.
Hoy haya nacido en la ciudad de David vuestro Salvador: Cristo el Señor.
Los pastores se apresuraron a ir a ver al recién nacido,
y fueron los primeros que esparcieron la buena nueva o Evangelio
de la madre virgen y del nacimiento del Salvador.
Una semana después cuando se cumplió el tiempo para que el niño fuera circuncidado
le pusieron por nombre Jesús y José María lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor.
En el templo se hallaba un hombre justo y piadoso llamado Simeón,
a quien el Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin ver antes al Cristo.
Señor ahora ya puedes dejar que tu siervo muera en paz conforme a tu promesa.
Porque con mis ojos he visto tu salvación, este Niño ha sido elegido por Dios.
El Señor los bendiga a los dos.
Después de cumplir todo lo que manda la ley de Moisés
abandonaron Jerusalén y regresaron a Nazareth.
Cuando Jesús tenía ya 12 años, José y María lo llevaron a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.
Al emprender El regreso creían que el niño estaba con ellos
pero Jesús se había quedado en la ciudad.
Entonces volvieron a buscarlo, y al cabo de tres días Lo encontraron en el templo
entre los rabinos y los maestros de la Ley.
¿Quien es este niño que hace tales preguntas?
Es de Nazareth.
Creíamos que había partido con nosotros. Perdonar su fervor.
Todos los que oían estaban asombrados.
¿Hijo, por qué nos has hecho esto? ¡Tu padre y yo hemos estado buscando angustiados!
¿Pero por qué me buscabais? ¿No sabéis que tengo que ocuparme de los asuntos de mi Padre?
Jesús regresó con ellos a Nazaret,
siguió creciendo en estatura y sabiduría en Gracia ante Dios Y ante los hombres.
En el año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio,
siendo Poncio Pilato gobernador del Judea,
Herodes tetrarca de Galilea,
y Anás y Caifás los sumos sacerdotes, la Palabra de Dios vino a Juan en el desierto
y entonces él fue por toda la región del Jordán
predicando el bautismo de arrepentimiento para perdón de los pecados.
Arrepentidos de vuestros pecados, bautizados, y Dios perdonará a vuestros pecados!
Así está escrito en el libro del Profeta Isaías:
"Se oye una voz que clama en el desierto,
preparar el camino del Señor!
Enderezar sus sendas
todo Valle será rellenado,
toda colina o montaña serán nivelada!
Los caminos torcidos serán enderezados, los caminos escabrosos serán allanados
y todo el mundo verá la salvación de Dios."
¿Qué debemos hacer?
Sí, dínoslo!
¡Oídme, atajo de víboras!
¿Qué quieres que hagamos?
¿Qué tenemos que hacer? ¿Cómo debemos comportarnos?
Todo aquel que tenga dos túnicas, que dé una a quién no tiene ninguna.
Sí eso tendríamos que hacer.
El que tenga comida que la comparta.
Maestro,
somos recamadores de impuestos.
¿Qué debemos hacer?
No cobréis más de lo que es legal.
Nosotros que... ¿Qué hemos de hacer?
No le quites dinero a nadie a la fuerza,
y no denunciais tampoco a nadie en falso,
contentados con vuestra paga.
Dinos: ¿Eres tú el Cristo?
¡Sí! ¿Eres el Cristo? ¡Dínoslo!
Yo os bautizó con agua,
pero habéis de saber que viene Alguien que es más grande que yo.
Yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias.
Él los bautizará con el Espíritu Santo y fuego.
Tienen su mano el aventador para limpiar la era y recoger el trigo en su granero.
Y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma.
Y una voz del cielo dijo: "¡Tú eres mi amado Hijo, en Ti he puesto mi complacencia!"
Jesús tenía unos 30 años cuando empezó su obra.
Lleno del Espíritu Santo volvió del Jordán y el Espíritu le llevó al desierto,
donde el diablo le tentó durante 40 días.
Durante todos esos días no comió nada.
Y el diablo le dijo:
Si eres Hijo de Dios, ordena que esta piedra se convierta en pan.
Está escrito,
"Que el hombre no vivirá sólo de pan sino de toda Palabra de Dios."
Luego el diablo le llevó a una altura y le mostró todos los reinos del mundo.
Te daré todo este poder y todo esta riqueza,
a mí me han sido entregados y yo los doy y a quién quiero,
todo esto será tuyo, si me adoras.
Está escrito "Adorarás al Señor tu Dios,
y sólo a Él servirás."
Después el diablo le llevó a Jerusalén y le subió a lo más alto del templo
Sí de veras eres el hijo de Dios, tírate de aquí abajo porque las escrituras dicen
que Dios ordenará a sus ángeles que te cuiden y que te sostengan con sus manos
para que ni siquiera te lastimes el pie con las piedras.
Las Escrituras dicen:
"No tentarás al Señor tu Dios."
Y Jesús fue a Nazareth donde se había criado.
¡Hola!
¡Hola!
Un sábado fue como de costumbre a la sinagoga...
y se la invitó a leer un pasaje del libro del Profeta Isaías.
El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha elegido para llevar la buena nueva a los pobres
Me ha enviado para proclamar la libertad de los cautivos y devolver la vista a los ciegos,
para redimir a los oprimidos
y para anunciar que ha llegado la hora de que el Señor salve a su pueblo.
Qué bien lee.
Este pasaje de la escritura que habéis oído se ha cumplido hoy.
¿Que la escritura se ha cumplido?
¡Solo El Mesías puede hacer cierta la promesa!
¿Pero como?
¡Qué impiedad!
Seguramente me recordaréis el proverbio, "Médico cúrate a ti mismo,"
y me diréis también, hacen tu propio pueblo lo que hemos oído que hiciste en Capernaum.
¡Pues yo os digo: ningún profeta es bien recibido en su propia tierra!
Querían tirarle por el precipicio, pero Jesús se abrió paso entre la gente, y se fue de allí.
Se dirigió a Capernaún, un pueblo de Galilea.
Por todas partes era manifiesta la ocupación Romana del país
y el pueblo anhelaba la venida del Mesías que iba a liberar los de la tiranía.
La paz con vosotros.
¡Igualmente, Maestro!
¿Me dejas subir a tu barca Simón?
¿Porque no?
¿No ir a dejarnos verdad?
Espero que no.
¡Háblanos, Maestro!
¡Sí, háblanos!
Cierto día, dos hombres fueron al templo a orar;
uno era fariseo y el otro recaudador.
El fariseo de pie apartado de los demás decía:
"Oh Dios, te doy gracias porque no soy ladrón ni malvado ni adultero como otros hombres.
Te doy gracias porque no soy como ese recaudador de impuestos.
Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos."
Pero el recaudador un poco más alejado ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo,
sino que golpeándose el pecho decías, "Señor ten piedad de mí que soy pecador!"
Yo os digo,
que el recaudador y no el fariseo volvió a su casa en paz con Dios,
porque el que se ensalza a sí mismo será humillado,
y en cambio el que se humilla, será ensalzado.
Llevar la barca hacia las aguas profundas,
y tú y tus compañeros echar las redes para pescar.
Oh, Maestro,
hemos estado trabajando toda la noche, y no hemos pescado nada.
Pero si Tú lo dices, echaré las redes.
¡Santiago! ¡Juan!
¡Santiago! ¡Juan! ¡Acercad vuestra barca y ayudadnos de prisa!
¡Es increíble! Nadie lo creerá...
¡Ya basta ya basta!
Creo que vas a llenar la barca
Aléjate de mí, Señor,
porque soy un hombre pecador.
No temas,
desde ahora pescarás hombres.
Inclinad vuestro oído y venid a Mí, oír y vivirá vuestra alma.
Buscada al Señor mientras puede ser hallado llamadle mientras está cerca,
que el impío abandone su camino y el inicuo sus pensamientos,
y vuelvase al Señor que tendrá de él compasión y perdonará con generosidad,
con alegría saldréis y con Paz seréis conducidos....
¡Ya viene ya está aquí! ¡Mirad! ¡Mirad!
¡Jesús, escucha!
¡Te ruego que salves a mi hija única!
¡Ten misericordia sólo tiene 12 años y se muere! ¡Por favor ven conmigo!
¡Jairo, lo siento!
¡Jesús!
Tu hija ya ha muerto. No molestes al maestro.
No temas. Solo ten fe y tu hija sanará
No llores más
solo duerme no está muerta.
Niña,
¡levántate!
Dadle algo de comer,
y no digáis a nadie lo que acaba de pasar aquí.
Y después de esto vio un publicano que se llamaba Mateo le vi sentado a las puertas
de la ciudad para cobrar los impuestos.
Sígueme.
Y Jesús subió a lo alto de una colina para orar y pasó toda la noche en oración a Dios,
Y cuando amaneció, eligió a 12 de sus discípulos y les nombró apóstoles.
Simón, a quién le puso también el nombre de Pedro,
su hermano Andrés,
Santiago,
Juan,
Felipe,
Bartolomé,
Mateo,
Tomás,
Santiago, el hijo de Alfeo,
Simón, llamado celote,
Judas, el hermano de Santiago
Y Judas Iscariote, que después le traicionó.
Bienaventurados los pobres, pues vuestro es el reino de Dios.
Bienaventurados los que tenéis hambre pues seréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis porque reiréis.
Bienaventurados cuando la gente os odio, se expulse, y os injuria
y os tache de malvados por causa del Hijo del Hombre.
Alegraos cuando eso ocurra y saltar de gozo,
porque grande será nuestra recompensa en el cielo.
Pues del mismo modo trataron sus antepasados a los profetas.
16, 17, 18, 19 y 20 Es todo lo que tengo.
¡Como que es todo lo que tengo!
Ay de vosotros los que ahora sois ricos. Habéis tenido una vida fácil.
¡Si no qiere rico, es que está loco!
Hay de vosotros los que ahora reís, porque lloraréis y os lamentaréis.
Hay cuando los hombres hablen bien de vosotros,
porque lo mismo hicieron sus antepasados con los falsos profetas.
Yo os digo a los que me escucháis: amad a vuestros enemigos.
Haced bien a los que te odian.
Bendecid a quien nos maldiga
Y rogad por quienes difame.
si alguien te pega en una mejilla,
preséntale también la otra.
y si alguien te quita el manto, ofrécele también tu túnica.
Dale a quien quiera que te pida.
Y si alguien toma lo que es tuyo,
no se lo reclames después.
Haced por los demás lo que queréis que hagan por vosotros.
Si solo amáis a quienes os aman,
no tiene ningún mérito.
Hasta los pecadores aman a quien les ama.
Y si solo haces bien a los que os hacen bien,
¿qué mérito tiene?
hasta los pecadores lo hacen.
¿Cómo puede tocarla?
¿Cómo se atreve a hablar con ella?
¡Repugnante!
¡No!
Amad a vuestros enemigos, haced el bien.
Y prestar sin esperar nada a cambio.
Así será grande vuestra recompensa,
pues seréis hijos del Dios altísimo.
Porque Él es bueno con los ingratos y perversos.
Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.
¡Sálvanos, Jesús!
No juzguéis, si no seréis juzgados.
No condenéis y tampoco seréis condenados.
Perdonad y también seréis perdonados.
¡Guíanos por ese camino Señor
Dad y se os dará,
porque con la misma medida que me dais y os medirá.
Un ciego no puede servir de guía a otro ciego.
Si lo hace los dos caerán en algún hoyo.
¿Cómo puedes ver la mota en el ojo de tu hermano
y no reparar en la viga que hay en el tuyo?
¡Guíanos, Maestro!
¡Te necesitamos, Señor!
¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió!
Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios, y la obedecen.
Me gustaría conocer a ese hombre.
¿Crees que podría ser El Mesías?
Este fariseo invitó a Jesús a cenar con él.
y Jesús fue a su casa y se sentó a la mesa.
Mañana os costará levantaros, vamos niños retirados he dicho que os vayáis.
Siempre intentan salirse con la suya.
¿Qué hace esta aqui?
(No lo sé.)
¿Qué está haciendo?
Si este hombre fuera realmente un profeta sabía quién es esta mujer que le toca.
Sabía la clase de vida que llevaba.
Sé quién es esta mujer Simón.
Déjame que te diga una cosa.
Dos hombres debían dinero a un prestamistas.
1 debía 500 monedas de plata y el otro 50
Ninguno de ellos podría pagarle y el prestista les perdonó la deuda.
¿Cuál de ellos le tendrá más amor?
Supongo que aquel a quien más le puede perdonado.
Tienes razón.
¿Ves a esta mujer?
Yo entré en tu casa y no me diste agua para mis pies,
en cambio, ella los baña con sus lágrimas y los seca con sus cabellos.
No me diste la bienvenida con un beso.
Ella en cambio no ha dejado de besarme los pies.
No me ungiste con aceite.
Ella ha ungido mis pies con un perfume.
Por eso te digo:
El gran amor que muestra es prueba del perdón de sus muchos pecados.
A quién poco se le perdona, poco amor muestra,
Tus pecados te son perdonados.
Tu fe te ha salvado, vete en paz.
Y Jesús andaba predicando la buena nueva del Reino de Dios.
Le acompañaban los 12 discípulos,
así como algunas mujeres a las que Él había liberado de espíritus malignos:
María llamada la Magdalena,
Juana, esposa de Chuza, administrador en la corte de Herodes,
y Susana.
Herodes, que gobernaba Galilea por imposición de los Romanos,
había hecho encarcelar a Juan El Bautista por haber condenado su matrimonio con la mujer de su hermano.
¿Y bien?
Cuando llegamos a la puerta de Naín,
salía un cortejo fúnebre.
El difunto era el hijo único de una viuda
cuando Jesús la vio, tuvo compasión de ella, entonces descubrió el cadáver y dijo:
"Joven Yo te lo digo levántate!"
Y el muerto se incorporó, y Jesús se lo entregó a su madre.
Tú pregúntale:
¿Eres tú el que Juan dijo que venía,
o debemos esperar a otro?
¡Maestro!
Maestro,
Juan El Bautista nos envía a preguntarte,
¿sí eres tú el que tiene que venir, o debemos esperar a otro?
Decidle a Juan lo que habéis visto y oído:
que los ciegos ven, y los cojos andan.
Dichosos los que no dudan respecto a mí.
Padre, no veo nada.
Súbete a mi hombro. ¿Lo ves ahora?
Sí, veo a Jesús
Un Sembrador salió a sembrar su semilla.
Y al espacirla parte de ella cayó en el camino y fue pisoteada,
y las aves del cielo se la comieron.
Otra parte cayó entre piedras,
y cuando esa semilla germinó se fue secando por falta de humedad.
Otras semillas cayeron entre espinas,
Espino salir creciendo con ellas las ahogaron.
Y otra parte de la semilla cayó en buena tierra,
Y creció y dio una buena cosecha: 100 granos por cada uno de semillas.
Maestro,
¿Por qué empleas parábolas cuando hablas a la gente?
A vosotros se os ha dado a conocer los misterios del Reino de Dios.
A los demás sólo por medio de parábolas para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
Lo que la parábola significa es esto.
La semilla es la Palabra de Dios.
Las semillas que cayeron en el camino representan a los que la oyen.
Pero viene el diablo y arranca el mensaje de su corazón para que no crean,
y así no se salven.
La que cayó entre las piedras, representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con alegría,
pero no echa raíz en ellos creen por algún tiempo.
Pero llegada la hora de la prueba se apartan.
La que cayó entre espinos representa a los que oyen,
pero dejan que su preocupación por la riquezas y los placeres puedan más en su vida y la ahoguen,
y así no llega a dar fruto.
Y la semilla que cayó en buena tierra
representa a los que reciben el mensaje con corazón bueno y obediente,
y siéndole fieles dan una buena cosecha.
Nadie enciende una antorcha y la tapa con una vasija,
o la pone bajo su lecho.
sino que la coloca en alto,
para que los que entran puedan ver.
Todo lo que sea escondido será descubierto y todo lo que está oculto será encontrado y saldrá a la luz.
Prestad, pues, atención a cómo oís, porque al que tenga se le dará más.
Pero al que no tenga se le quitará incluso lo poco que cree que tiene.
Maestro, tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte.
Mi madre y mis hermanos son los que oyen la Palabra de Dios, y la obedecen.
Un día, Jesús subió a una barca con sus discípulos, y les dijo:
"Vayamos al otro lado del lago."
Y mientras navegaban Jesús se durmió.
¡Maestro!
¡Maestro!
¡Sálvanos!
¡Vamos a morir!
¡La barca se llena de agua y se hunde! ¡Maestro sálvanos!
¡Jesús nos ha salvado!
¿Dónde está vuestra fe?
Y, navegando, llegaron a la tierra de los Gadarenos, al otro lado del lago, frente a Galilea.
¡Jesús!
¡Hijo de Dios altísimo!
¿Qué quieres de mí?
¡Te suplico! ¡Que no me atormentes!
¿Cuál es tu nombre?
Legión.
Te pedimos,
que no nos envíes al Abismo.
Déjanos entrar en esa piara de cerdos.
¡Ey!
¿Qué os pasa?
Quietos! ¡Volver aquí!
y los demonios salieron del hombre...
Volver aquí!
...y entraron en los cerdos.
¡Aléjate de este lugar!
¡Eres un brujo! ¡Márchate!
¡Aléjate de este lugar!
¡Déjanos! ¡Vete de aquí!
Déjame ir a donde tú vayas.
Quiero ir contigo.
Vuelve a casa,
y cuenta lo que Dios ha hecho por ti.
Jesús y sus discípulos se retiraron a Betsaida, pero cuando la gente lo supo, le siguieron.
Por la tarde, Pedro le dijo:
Maestro,
diga la gente que se marche
a fin de que vayan a los pueblos de aldeas del contorno en busca de comida y alojamiento.
Este lugar está deshabitado.
Dadles vosotros mismos de comer.
Pero si sólo tenemos cinco panes y dos pescados.
Bendito seas Señor Dios nuestro, Rey del Universo que haces que la tierra nos proporcione pan.
¡Es un milagro!
¡Es un milagro!
¿Quién dice la gente que soy?
Algunos dicen que eres Juan El Bautista,
otros dicen que tú eres Elías,
y otros dicen que eres uno de los profetas de antaño que ha vuelto a la vida.
Y vosotros, ¿quién decís que soy?
¡El Mesías prometido!
No digáis esto a nadie.
El Hijo del Hombre ha de sufrir mucho y ser rechazado.
Le condenaran a muerte,
pero al tercer día resucitará.
¿Alguno quiere venir conmigo?
Yo te seguiré, Maestro.
Pero antes, deja que vaya a despedirme de mi familia.
El que, al poner la mano en el arado, mira hacia atrás, no sirve para el reino de Dios.
Si alguno quiere venir conmigo debe olvidarse de sí mismo,
tomar su cruz todos los días y seguirme.
Porque el que quiere salvar su vida la perderá,
y en cambio el que pierda su vida, la salvará.
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su propia alma?
Si alguno se avergüenza de mí y de mis enseñanzas,
el Hijo del Hombre también se avergonzará de él cuando venga en Su gloria,
y la gloria del Padre Y de los santos Ángeles.
En verdad os digo,
que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto el reino de Dios.
Entonces Jesús tomó consigo a Juan, Santiago y Pedro, y subió al monte para orar.
Y mientras oraba el aspecto de su rostro cambio,
y su ropa se volvió de un blanco fulgurante,
de repente aparecieron dos hombres que hablaban con Él.
Eran Moisés y Elías rodeados de un resplandador glorioso.
Cumplirás el propósito de Dios.
Morirás en Jerusalén.
Y cuando se marchaban, Pedro dijo a Jesús:
Maestro, Qué bien que estemos aquí.
Alzaremos tres tiendas:
una para Ti....
Mientras Pedro hablaba, vino una nube que los envolvió
los discípulos tuvieron miedo y una voz que salía de la nube dijo,
"Este es mi Hijo, El Elegido. Escucharle."
¡Maestro!
¡Maestro!
¡Te ruego que veas a mi hijo!
¡Por favor, ayúdame!
Este es mi único hijo.
Pedía a tus discípulos que lo echaran de su cuerpo,
pero no pudieron.
¡Generación incrédula y perversa!
¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros y soportaros?
Trae a tu hijo.
¡Hasta le ha cambiado la expresión de la cara!
¡Es increíble! ¡Es un milagro!
Maestro, enséñanos orar, igual que Juan enseñó a sus discípulos.
Cuando oréis, decir:
"Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea Tu nombre.
Venga a nosotros tu reino,
hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos nuestro pan de cada día,
y perdona nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos a nuestros deudores,
y no nos dejes caer en la tentación,
más líbranos del mal.
Pedid y recibiréis;
buscad y encontraréis;
llamada la puerta y se os abrirá.
Porque todo el que pide, recibe,
y todo el que busca encuentra,
y a todo aquel que llama se le abre la puerta.
¿Los que sois padres quién va a dar a su hijo
una culebra cuando le pide pescado,
o un escorpión cuando le pide un huevo?
por malos que seáis sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos.
Con más razón el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a quien se lo pida.
Yo os digo,
no os preocupéis por lo que vais a comer,
ni de cómo os vais a vestir.
La vida es más que la comida,
y el cuerpo más que la ropa.
Fijados en los cuervos:
ni siembran ni ciegan ni tienen graneros y en cambio,
Dios los alimenta.
¿Pues bien no valéis vosotros mucho más que las aves?
¿Quién de vosotros puede aunque quiera
aumentar un codo de estatura?
¿Si no podéis hacer lo que es poco,
porque preocuparos por lo demás?
Fijados en los lirios cómo crecen.
Ellos ni hilan ni tejen,
y sin embargo ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
Si Dios,
viste así a la hierba del campo que va a ser quemada,
cómo no va a hacer lo mismo con todos vosotros,
hombres de poca fe.
Auméntanos la fe, Señor.
Si tuvierais fe aunque fuera del tamaño de una semilla, podrías decirle a esa morera,
"Arráncate de raíz y plantate en el mar!" Y os obedecería.
Tentaciones no os faltarán,
pero hay de aquel que las provoque.
Más le valieras ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello
que hacer caer en pecado a uno de estos pequeños.
¿A qué se parece el reino de Dios? Pues se parece...
a una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo.
la planta crece y se convierte en árbol,
y los pájaros hacen nido en sus ramas.
No entiendo de qué está hablando.
¿Cómo es que comes y bebes con los recaudadores y demás proscritos?
Es el enfermo quien necesita un médico, no el que está sano.
No he venido a llamar al arrepentimiento a los buenos, sino a los proscritos.
Sigue hablando del Reino de Dios. ¿Hay algo más?
No temáis hijos Míos, pues a vuestro Padre le agrada daros el reino.
Vended todo lo que tenéis y dad el dinero a los pobres. Tomad bolsas de las que no se estropean,
y guardad vuestras riquezas en el cielo, donde nunca menguarán,
Porque ni el ladrón puede llegar a ellas, ni la polilla destruirlas;
pues vuestro corazón estará donde vuestra riqueza.
Mujer,
quedas libre de tu enfermedad.
¡Mirad! ¡Fijaos! ¡La ha curado!
¡Venid a verlo!
¡B-b-bendito sea el Señor!
He estado así 18 años. ¡Dios te guarde, Rabi!
¡Hay seis días en que se puede trabajar!
Venir uno de esos días para ser curados,
¡pero no el sábado!
¡Hipócritas!
¡Todos nosotros desatáis a vuestro buey o a vuestro asno para llevarlo a beber el sábado!
Y esta mujer descendiente de Abraham sometidas su enfermedades de hace 18 años.
¿No puede ser curada en sábado?
Buen maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?
¿Por qué me llamas bueno?
No hay más que uno bueno, y es Dios.
Conoces los mandamientos; No cometas adulterio;
No mates ni acuses a nadie con falso testimonio;
Respeta a tu padre y a tu madre.
Desde niño he obedecido todos esos mandamientos.
Todavía te queda una cosa para hacer:
vende todo lo que tienes y da el dinero a los pobres, obtendrás riquezas en el cielo,
y luego sígueme
Pero somos mercaderes, ¡ricos!
Qué difícil es que los ricos entren en el reino de Dios.
Es más difícil para un rico entrar en el reino de Dios que para...
un camello pasar por el ojo de una aguja.
Entonces, ¿quién podrá salvarse?
Lo que es imposible para el hombre es posible para Dios
Exactamente, ¿dónde está ese reino de Dios?
No se llega a él por un camino que pueda verse.
Nadie puede decir: "Mirad, allí está" o "¡Está aquí!"
Porque el reino de Dios está en vosotros.
Llegará el tiempo en que desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, pero no lo veréis.
Igual que el relámpago ilumina el cielo de un lado a otro.
Así será el Hijo del Hombre cuando venga en su día,
pero primero tiene que sufrir mucho y ser rechazado por la gente de este tiempo.
Es más fácil que el cielo y la tierra desaparezcan que deje de cumplirse el más pequeño detalle de la ley.
Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que veis, y no lo vieron.
Quisieron oír lo que oís, y no lo oyeron.
¿Qué tenemos que hacer?
¿Qué dicen las Escrituras? ¿Cómo las interpretas?
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y con toda tu mente
y llama al prójimo como a ti mismo.
Así es, haz esto y vivirás.
¿Quién es mi prójimo?
¡Esos soldados, desde luego, no!
¿Y el César qué? ¿Y los paganos?
Un hombre bajaba por el camino de Jerusalén a Jerico
y le asaltaron unos ladrones
le robaron y le apalearon dejándole medio muerto.
Sucedió que un sacerdote iba por el mismo camino
pero al verle se hizo a un lado y pasó de largo
también un levita llegó a dicho lugar
y cuando le vio, pasó igualmente de largo.
Pero un Samaritano que viajaba por el mismo camino
al ver al hombre, su corazón se llenó de compasión.
Le curró las heridas con aceite y vino y se las vendó
luego le subió a su propia bestia y le llevó a una posada donde le cuido.
al día siguiente dio dos monedas de plata al posadero para que atendiera aquel hombre.
Y cuando vuelva le dijo, "Te pagaré todo lo que hayas gastado de más."
¿Cuál de los tres obró como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?
El que fue bueno con él
¡Pues haced vosotros lo mismo!
Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como ellos es el reino de Dios.
En verdad os digo:
que el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él.
Todo aquel que acoja a un niño en mi nombre me acoge a mí,
y el que me acoge a mí acoge al que me envió.
Pues el más pequeño entre vosotros es el más grande
¿Qué ocurre? ¿Qué sucede?
Jesús de Nazaret está pasando.
¡Jesús!
¡Jesús!
¡Hijo de David, ten piedad de mí!
¿Qué quieres que haga por ti?
¡Quiero volver a ver!
Que así sea,
tu fe te ha salvado.
¡Puedo ver!
¡Puedo ver!
¡Puedo ver!
De camino a Jerusalén la multitud salía su encuentro.
Le pedían que les mostrará el camino a la salvación y les hablara del Reino de Dios.
¡Este hombre es un profeta!
¡Señor, Maestro, sálvame!
Mira el recaudador.
¡Sálvanos, Señor sálvanos!
¡Muéstranos el camino verdadero!
La gente empezaba a aceptarle como Maestro y Señor.
En Jericó había un recaudador llamado Zaqueo. Quería ver a Jesús y se tuvo que subir a un árbol.
¡El recaudador se ha subido a un árbol Para verle!
Zaqueo, de prisa baja.
Hoy tengo que hospedarme en tu casa.
¿En mi casa?
¿Quién va a querer hospedarse en su casa?
¿Es que acaso se conoce?
¡Los recaudadores de impuestos son gente impura!
¡Pero son ricos, amigo mío, son ricos!
Doy la mitad de mis bienes a los pobres,
¡y a quien le haya cobrado indebidamente le devolveré cuatro veces más!
No me lo creo, ¡un recaudador devuelve los impuestos que ha cobrado de más! Imposible.
¡Hoy ha llegado la salvación a esta casa!
¡Ya que este hombre también es descendiente de Abraham!
El Hijo del Hombre vino a salvar lo que estaba perdido.
Como sabéis...
ahora iremos a Jerusalén,
donde se cumplirá todo lo que los profetas escribieron acerca del Hijo del Hombre.
van a entregarle a los gentiles,
van a burlarse de Él, a insultarle y a escupirle van a azotarle,
y a matarle.
¡Pero al tercer día resucitará!
Jesús emprendió de nuevo su camino a Jerusalén.
Rabi, manda tus discípulos que no alboroten.
Os digo que si estos callan,
¡las mismas piedras empezarán a gritar!
¡Paz, honor y gloria!
Jesús se acercó a la ciudad, y al verla lloró.
Si por lo menos,
en este, tu día, reconocieras el mensaje de paz, pero está oculto a tus ojos.
Días vendrán en que tus enemigos
levantarán empalizadas a tu alrededor y te acosarán por todos lados
penetrarán dentro de tus muros y matarán,
a todos tus hijos.
Y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el momento de la salvación.
El templo de Jerusalén ya no era un lugar Santo, sino un mercado.
Escrito está:
"Mi casa es casa de oración."
¡Pero la habéis convertido en cueva de ladrones!
¿Qué haces?
¡Detenerlo! ¡Detenerlo!
¡Llamad a los guardias! ¡Llamad a los guardias!
Crecía el malestar entre algunos de los líderes políticos y religiosos
al ver que la gente proclamaba a Jesús rey.
Me han dicho que muchos le han aclamado ya como rey.
¿Rey?
Un rey de mendigos, prostitutas y ladrones.
No es el primero: llegan, predican, se van y se les olvida.
¿Estés ciego!
sus seguidores aumentan de día a día,
el pueblo le admira.
Y le considera un rey.
Dejadme que os advierta:
Si en un futuro ese hombre pone la paz en peligro, Os haré responsables.
Tal vez tenga razón.
Ya es hora de hacer frente al Galileo.
A medida que los hipócritas escribas y fariseos le atacaban cada vez más
el número de sus seguidores entre los judíos aumentaba,
así como la oposición de aquellos a los que condenaba.
En el templo, Jesús vio como una viuda muy pobre echaba un par de monedas.
Es muy poco.
¿No puedes dar más?
Os digo:
Que esta pobre viuda ha dado más que todos nosotros.
Pues todos ellos dieron de lo que les sobraba,
mientras que ella, siendo tan pobre como es,
ha dado todo lo que tenía para vivir.
Dinos:
¿Con qué derecho dices todo eso?
¿Quién te autoriza?
Yo voy a haceros otra pregunta:
Decidme, ¿quién envió a Juan a bautizar, Dios o los hombres?
¡A ver qué responden!
¿Qué decimos?
Si decimos que Dios, lo replicará, porque entonces no creísteis a Juan.
Pero si decimos que los hombres esta gente nos echará apegadas.
Están todos convencidos de que Juan era un profeta.
No sabemos quién le envió.
Pues yo tampoco os digo con qué derecho hago estas cosas.
Había un hombre que plantó una viña,
la arrendó a unos campesinos,
y se ausentó por mucho tiempo.
Cuando llegó la época de la vendimia
mandó a un siervo a los arrendatarios
para que le dieran la parte que le correspondía.
Pero estos le apalearon y le hicieron volver sin nada.
Entonces envió a otro siervo.
Pero los arrendatarios también le apalearon y le despacharon con las manos vacías.
Envío luego a un tercer siervo,
pero también le maltrataron y le echaron
el dueño de la viña se dijo entonces
¿Qué hago? Enviaré a mi hijo querido.
A Él seguramente le respetarán,
pero al verle, los arrendatarios se dijeron:
"Este es el hijo del dueño. Matémosle y la viña será nuestra."
Sigue contando.
Entonces le sacaron de la viña y le mataron.
¿Qué hará entonces el dueño de la viña con esos labradores?
Vendrá y les dará muerte y después confiará su viña a otros.
¿Qué significa lo que las Escrituras dicen?
La piedra que los constructores desecharon como inútil
se ha convertido en la más importante.
Todo el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos.
Y si la piedra se desploma sobre alguno,
quedará aplastado.
Maestro, sabemos que lo que dices y enseñas es lo correcto,
que no juzga según la opinión de los hombres, sino que enseña la verdadera voluntad de Dios.
Dinos:
¿Va contra nuestra ley o no pagar impuestos al emperador romano?
¡Cuidado, Señor, te tiende una trampa!
Enséñame un denario.
¿De quién son la cara y el nombre que lleva inscrito?
¡De César!
Pues darle al César
lo que es del César.
¡Y a Dios, lo que es de Dios!
¿Qué decís a eso? Ha caído en su propia trampa; ¡han quedado burlados!
La Fiesta de los Panes sin Levadura —o sea, la Pascua— estaba ya cerca.
Y Jesús envió a Simón Pedro y a Juan a preparar la cena Pascual.
Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes de que parezca.
Porque os digo: que no volveré a celebrarla hasta que se cumpla en el reino de Dios
Bendito sea Señor Dios nuestro, Rey del universo,
que nos das a beber el fruto de la vida
Tomarlo y repartirlo entre nosotros,
porque os digo que no beberé del fruto de la vida hasta que llegue el reino de Dios.
Bendito sea Señor Dios nuestro,
Rey del universo,
que haces que la tierra nos de pan.
Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros.
Haced esto en memoria mía.
Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.
Pero la mano del que me va a traicionar está conmigo en la mesa.
en verdad el Hijo del Hombre ha de morir según está determinado.
¡Pero hay de aquel por quien es entregado!
¿Quién es el traidor? ¡Es imposible!
¡No puede ser!
¡Dime quién es el traidor, Señor!
Que el mayor entre vosotros sea como el más joven.
Y el que manda como el que sirve.
¿Quién es mayor?
el que se sienta a la mesa a comer,
¿O el que sirve?
¿El que está sentado?
Pero yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
Habéis estado a mi lado en todas mis pruebas,
y así como mi Padre me ha dado el derecho a reinar,
yo os daré a vosotros el mismo derecho.
Comeréis y beberéis a mi mesa allá en mi reino,
y os sentaréis en tronos para juzgar a las 12 tribus de Israel.
¡Así pues no hay ningún traidor!
¡Simón, Simón, vigila!
Que Satanás desea probaros a todos vosotros,
para separar lo bueno de lo malo como el labrador separa el trigo de la broca.
Pero yo he rogado por ti Simón para que tu fe no desfallezca;
Y tú cuando vuelvas a mí da firmeza a tus hermanos.
Señor,
¡estoy dispuesto a ir a prisión contigo y a morir contigo!
Pedro, hoy mismo antes de que cante el gallo vas a negar tres veces que me conoces.
Cuando os envié sin bolsa o sin alforja, ¿os faltó algo?
¡No! ¡No, nada!
Pues ahora el que tenga bolsa o alforja que la lleve,
y el que no tenga espada que venga su manto y compre una.
Pues sabes que dicen las Escrituras ha sido contado entre los malhechores,
y lo que está escrito de mí va a cumplirse ahora.
Mira, aquí hay dos espadas, Señor.
Basta ya.
El consejo de los ancianos se reunió, para ver cómo podían desembarazarse de Jesús.
Entonces, Satanás entró en Judas llamado Iscariote que era uno de los 12.
y junto a los sacerdotes planeó cómo atrapar a Jesús.
Jesús dejó Jerusalén y se fue a orar al monte de los Olivos.
Orad para que no caigáis en tentación.
Judas Iscariote traicionó a Jesús por tan sólo 30 monedas de plata.
Jesús sabía que la hora de su muerte estaba muy cerca, y oró.
Padre,
si quieres aparte de mí esta copa,
pero que no se haga mi voluntad,
sino la Tuya.
Se le apareció un ángel del cielo para darle fuerzas.
y su sudor, era como grandes gotas de sangre, que caían al suelo.
¿Por qué estáis durmiendo?
Levantados, y orar para que no caigáis en tentaciones.
¡Judas!
¿Con un beso traicionas al Hijo del Hombre?
¡Señor, le atacamos con la espada!
¡Venga, arestarle!
¡Ya basta!
Habéis venido con espadas y palos como si fuera un malhechor.
Todos los días estuve con vosotros en el templo y no me prendisteis.
Pero esta es vuestra hora de actuar
cuando dominan las tinieblas.
¡Apresarle!
¡Vigilarle bien!
Los soldados se burlaban de Él y se mofaban del Rey de los Judíos.
Allí está la capa del Rey.
¡Dinos qué va a pasar! ¡Saludos a vuestra majestad!
¿Tú ibas a salvarnos? ¿Tú ibas a salvarnos? ¿De qué ibas a salvarnos tú?
Este hombre también iba con Jesús.
Mujer, si ni siquiera le conozco.
Yo los vi juntos.
¡Muéstranos uno de tus milagros!
Tú también eres uno de ellos.
¡Que, no!
No hay duda de que este hombre iba con Jesús, además es Galileo.
¡No molestes ahora!
No sé... no sé de qué estás hablando.
Jesús miró a Pedro,
entonces este recordó lo que el Señor le había dicho:
"Antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces."
Tú Señor,
te suplico
que obres
conforme a la grandeza de tu poder.
Тú
perdonaste a nuestros padres, cuando se revelaron contra tu palabra.
Tú
te enojaste con ellos
pero no les destruirte
gracias a tu amor por ellos.
y también a tu alianza
Tú les perdonaste.
¿Quién te pegó? ¡Adivina!
Profetiza, ¿quién sera el siguiente?
¡Basta!
Basta he dicho.
Llevarle ante el consejo.
¡Muévete! ¡Va!
El consejo se reunió para interrogar a Jesús.
Dinos,
¿eres tú El Mesías?
Si os contesto,
no vais a creerme.
Y si os hago una pregunta, no vais a contestarme.
Pero desde ahora, el Hijo del Hombre estará sentado a la diestra de Dios Todopoderoso.
Entonces tú
¿eres el hijo de Dios?
Tú dices que lo soy
¿Entonces lo admite es culpable? ¿Cómo se atreve!
¡Todos hemos oído lo que acaba de decir!
Le llevaremos ante Pilato.
¡Vamos!
Y le llevaron ante Poncio Pilato, el más corrupto de los procuradores Romanos,
único responsable de miles de crucifixiones.
¿Aquí habéis venido a esta hora de la mañana?
¡Este hombre está pervirtiendo a nuestro pueblo!
¡Organizó un alboroto en el mercado del templo!
¿Qué castigo hay que darle?
¡Condénenle!
No veo que haya ninguna razón para condenar a este hombre.
Le hayamos culpable, dice que no hay que pagar los impuestos al emperador.
Y asegura que es el Mesías, ¡un rey!
¿Un rey?
¿Eres tú el Rey de los Judíos?
Tú lo dices.
Comenzó predicando en Galilea y ahora lo está haciendo aquí.
¿En Galilea?
¿Ese hombre es Galileo?
En ese caso,
que Herodes se ocupe de él.
Herodes está ahora en Jerusalén, ¿no?
¡Llevarlo a Herodes!
¿Qué es lo que dices que eres?
¿Y quiénes son los que llamas tus discípulos?
Ha llegado a mis oídos qué haces milagros....
hasta alguno para mí.
Mi Señor,
anda sorprendiendo la buena fe del pueblo
se llama así mismo,
Rey.
¿Este hombre, un rey?
¡Majestad!
¡Marcarlo bien!
Llévalo de nuevo a Pilato, esta es su provincia.
Ese hombre no ha hecho nada para merecer la muerte.
Así que le voy a azotar, y luego lo soltaré.
Recuerda estás obligado a conceder la libertad a un preso durante la fiesta.
Deja libre
a Barrabás,
A Barrabás. Sí a Barrabás
y quita este de en medio.
¡Crucificale!
¡Sí crucificale!
¡Tú, y tú azotarle!
Pero seguían pidiendo grandes gritos que le crucificará.
Entonces Pilato sentenció a muerte a Jesús e hizo lo que le pedían.
poner en libertad a Barrabás,
que estaba preso por sedición y asesinato, y entregar a Jesús para que lo crucificaran.
¡Tú!
¿Cómo te llamas?
Simón de Cirene.
¡Vamos, ayúdale!
¡Cortar las cuerdas!
¡Vamos, muévete!
Lloramos por ti, Señor. Bebes.
Mujeres de Jerusalén,
no lloraréis por mí.
Llorar por vosotras y por vuestros hijos.
Porque si con el árbol verde se hace todo esto,
¿que no se hará cuando esté seco?
¡Dios Te ayude!
¡Oraremos por Ti!
Es un rebelde. ¡Adelante!
¡Arriba!
¡Suelta las cuerdas!
Perdónalos, Padre,
porque no saben lo que hacen.
No salvó a otros; que se salve ahora a sí mismo.
¡Sí, sálvate a ti mismo, si eres el Mesías!
¡Sí, baja de la Cruz!
¡Muéstranos uno de tus milagros!
Y Jesús en cumplimiento de la profecía fue crucificado entre dos ladrones,
los profetas de Dios lo habían predicado cientos de años antes.
Este no es el manto de un Místico vulgar.
Por encima de su cabeza clavaron un letrero que decía: "Este es el Rey de los Judíos."
¡Sálvate a ti mismo, si eres el Rey de los Judíos!
¿No eres... tú...
El Mesías?
Sálvate... tu mismo, y a nosotros
¿No tienes temor de Dios? Él está sufriendo el mismo castigo...que nosotros,
pero Él no ha hecho nada malo.
Acuérdate de mí Jesús,
cuando vuelvas como Rey.
Te prometo...
¡Que hoy estarás conmigo en el paraíso!
Era a eso del mediodía y la tierra quedó sumida en la oscuridad hasta las 3 de la tarde.
La cortina del templo se rasgó por la mitad.
¡Padre...
en Tus manos...
encomiendo...
mi espíritu!
Cuando el centurión vio lo que ocurriría, Alabo a Dios y dijo:
¡Gloria a Dios! Seguro que era inocente.
José de Arimatea, miembro del consejo, un hombre justo que no había consentido en los hechos,
obtuvo permiso de Poncio Pilato para poner el cuerpo de Jesús en un sepulcro
antes de que empezara el sábado, al ponerse el sol.
Yo prefiero no tocar este cuerpo. Pues encárgate tú.
Perdónanos, hemos seguido el cuerpo de nuestro Señor.
Bienvenida seáis,
pero vámonos, que el Sábado va a comenzar.
El domingo por la mañana, muy temprano,
las mujeres regresaron al sepulcro con los aromas que habían preparado.
Hallaron la piedra fuera de sitio,
pero cuando entraron, el cuerpo de Jesús no estaba.
¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, pues ha resucitado.
Acordaos de lo que os dijo cuando aún estaba en Galilea.
"El Hijo del Hombre será entregado a los pecadores,
será crucificado y al tercer día resucitará."
¡Escuchar!
La piedra estaba retirada.
Entramos... y el cuerpo de nuestro Señor...
¡se había ido!
¿Qué? ¿El cuerpo de nuestro Señor ha desaparecido?
y dos hombres se nos aparecieron— Ángeles brillaban,
como el sol, y nos dijeron,
"¿Porque buscáis entre los muertos, al que vive?"
¡Es verdad!
¡Debeis creernos! ¡Debeis creernos!
¡Vosotros mismos! El sepulcro está vacío; ¡nuestro Señor se ha ido!
¡Tienes que creernos!
Jesús se apareció a dos de los discípulos,
que volvieron alterados a contárselo a los otros.
¡Es cierto! ¡El Señor ha resucitado; se ha aparecido a Simón!
No nos dimos cuenta de que era Él,
cuando lo encontramos.
¡Pero cuando partió el pan, le reconocimos!
En Emaús… ¡qué raro que fuera allí!
La paz sea con vosotros.
¿Por qué os turbáis?
¿Por que esas dudas en vuestras mentes?
Mirad, mis manos y mis pies,
y veréis que soy yo mismo.
Tocadme y comprobarlo.
Porque un espíritu no tiene ni carne ni huesos, como veis que tengo yo.
Recordar lo que os dije cuando todavía estaba con vosotros.
Que todo lo escrito sobre mí en la Ley de Moisés, en los libros de los Profetas y en los Salmos.
tenía que cumplirse,
y dicen las Escrituras:
"El Mesías tiene que morir...
y resucitar de entre los muertos al tercer día."
Y en Su nombre,
el mensaje del arrepentimiento y el perdón de los pecados será predicado a todas las nacciones,
empezando por Jerusalén.
Sois testigos de estas cosas,
y yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre.
Permanecer en la ciudad,
hasta que descienda sobre vosotros el poder de lo alto.
El Señor os bendiga y los guarde.
Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra.
Por tanto, ir y predicada a todas las naciones,
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y enseñarles a observar todo lo que yo os he mandado.
Y Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo.
¡Amen!
En las Sagradas Escrituras, Dios declaró que el Mesías vendría como salvador del mundo.
La vida de Jesús es una evidencia de que Él es aquel de quien los profetas nos hablaron.
Isaías profetizó que “la virgen concebiría y daría luz a un hijo”.
Dicha profecía se cumplía siglos después con el nacimiento de Jesús.
Las Sagradas Escrituras declaraban que el santo que iba a nacer sería llamado Hijo de Dios.
Eso significa que Jesús iba a ser llamado hijo de Dios no en sentido físico sino espiritual.
Y eso lo vemos reflejado en Su vida:
Sanaba a los enfermos, perdonaba sus pecados,
les hacía volver a Dios y les prometía un lugar en Su reino eterno.
Se ofreció a sí mismo como sacrificio por sus pecados y luego resucitó,
venciendo así a la muerte.
Jesús dijo: “Nadie me quita la vida, sino que yo de mi mismo la pongo.”
La vida de Jesús no solo cumplió las profecías
sino que también confirmó la veracidad de la Palabra de Dios.
Los profetas decían que la Palabra del Señor es perfecta y permanece para siempre.
Jesús mismo dijo: “El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras no pasarán.”
Jesús vino a darnos una vida plena.
Cuando el hombre desobedeció a Dios en el huerto del Edén,
escogió seguir su propio camino y sus acciones le separaron del Creador.
Las Santas Escrituras dicen que “todos hemos pecado”
y que la “paga del pecado es la muerte”.
Se refieren a la muerte espiritual, la separación eterna de Dios.
Pero al igual que un carnero ocupó el lugar del hijo de Abraham,
Dios también envió al Mesías a morir por nosotros.
Con su vida, muerte y resurrección
restauró la relación entre Dios y todos aquellos que ponen su fe en Él.
Ahora, quienes siguen a Jesús no solo han recibido el perdón de sus pecados,
sino que son salvados del juicio eterno de Dios.
Tienen el paraíso asegurado y estarán con Él para siempre.
Esta es la vida y la liberación de la culpa y del poder del pecado que Jesús nos ofrece.
No se trata de seguir una religión sino de decidir tener fe en Jesús.
Él dice: “Estoy a la puerta y llamo.
Si alguien oye mi voz y abre la puerta, Yo entraré a él”.
Esto significa volver a Dios y confiar en que Jesús entrará en nuestra vida,
perdonará nuestros pecados y obrará en nosotros.
No basta con aceptar intelectualmente sus afirmaciones,
ni con tener una experiencia emocional.
Le recibimos por gracia
a través de la fe en un acto de voluntad.
Las personas que están dispuestas a seguir a Jesús el Mesías
pueden decírselo con una sencilla oración.
Si estamos dispuestos a abrir nuestra vida a Dios ahora mismo,
podemos adherirnos a la siguiente oración, en silencio, de corazón.
Señor Jesús, Te necesito.
Gracias por morir en la cruz por mis pecados.
Me arrepiento de mis pecados.
Abro la puerta de mi vida, y Te recibo como mi Salvador y mi Señor.
Gracias por perdonarme los pecados y darme vida eterna.
Haz de mi el tipo de persona que quieres que sea.
Yo quiero seguirte.
Amén.
Jesús dijo de sus seguidores:
“Mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”.
Para poder experimentar la vida plena que Jesús prometió,
sus seguidores hablan con Él cada día a través de la oración
y leen o escuchan Su Palabra.
Hablan a otros de Él y se reúnen con otras personas que también le aman y le siguen.
Recordemos Su maravillosa promesa:
“Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra…
Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”