El perdón es como una puntada perdida. Si no se repara inmediatamente, el orificio de la amargura se hace más y más grande. Jesús dijo que gente sufriría tal y como Él sufrió por Su nombre. A pesar de que Rivka enseña a los demás, vemos que ella también lucha contra el pecado. Nadie es perfecto. Todos necesitan a Jesús. Respondiendo a los demás, como Pablo enseña en el Nuevo Testamento que reaccionar es una elección. Tan sólo con depender del Espíritu es posible tomar esa decisión. Y esa decisión debe tomarse sin importar cómo estén reaccionando los demás. La otra persona involucrada quizá no se disculpe. Y quizá realmente nunca acepten tu disculpa. Pero su reacción no debe afectar nuestra habilidad para perdonar y para pedir perdón.